Fundacion MAPFRE y la Confederación empresarial de la provincia de Almería, ASEMPAL, han organizado este 16 de febrero, una jornada técnica con el objetivo de analizar la figura del trabajador autónomo, los riesgos que les afectan y cómo deben tratar y gestionar sus medios.

En dicho encuentro han intervenido el vicepresidente de ASEMPAL, Luis Escámez, el Profesor del Instituto de Empresa, Fernando Amigo, que abordará en su ponencia los retos y oportunidades que tienen los autónomos; y el representante territorial de Fundación MAPFRE, Joaquim Miró.

En la apertura de la jornada Luis Escámez, destacó que en Almería hay 57.261 trabajadores de alta en el RETA, siendo la provincia con mayor porcentaje de autónomos en Andalucía a final de 2017, casi con un 20%, casi 3 puntos por encima de la media andaluza y nacional.

Esto deja claro la gran importancia que tienen los autónomos en Almería y lo necesario que es su protección. Agradeciendo a la Fundación MAPFRE su iniciativa con esta Jornada.

Por su parte, Fernando Amigo ofreció en su ponencia una panorámica del trabajo autónomo en la provincia y abordó los retos y oportunidades que tienen los autónomos.

Panorama actual de los autónomos en Andalucía

En Andalucía hay 514.995 autónomos que representan el 15,9% del total nacional, de los cuales el 66,5% son trabajadores autónomos personas físicas (17,4% del total nacional), proporción mayor que la media a nivel nacional.

El resto (172.313) son autónomos integrados en sociedades mercantiles, cooperativas u otras entidades societarias, colaboradores familiares o parte de algún colectivo especial de trabajadores. Estos suponen un porcentaje menor (33,5%) que la media nacional (39,1%).

El perfil mayoritario del autónomo andaluz se encuentra en el sector servicios, sin asalariados a su cargo, con una sola actividad, varón de 40-54 años (importante presencia 25-39 años), español, que lleva 5 años o más en su negocio, y que cotiza por la base mínima de cotización. La mayoría de ellos cotiza en el RETA.

Panorama de los autónomos en Andalucía

Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía

Según algunas encuestas recientes en Andalucía y en el resto de España, el clima de negocio es percibido como positivo, aunque no se considera del todo satisfactorio.

Sin embargo, existen una serie de aspectos que preocupan a este colectivo como el acceso a instrumentos de financiación, subvenciones y ayudas, necesarias para la innovación y la apertura de nuevas líneas de negocio; la formación y profesionalización como elementos importantes para la mejora del rendimiento y la competitividad.

Además, les preocupa la morosidad (pública y privada), así como las trabas administrativas y legales, para asegurar la continuidad del negocio y la estabilidad en el empleo. La equidad en el tratamiento laboral de la actividad y las prestaciones sociales (inactividad, pensiones, etc.). Por último, el proceso de digitalización de sus empresas motivado por el intenso ritmo de innovación tecnológica, que es quizá el reto más relevante y difícil de abordar.

Guía para la protección del trabajo autónomo

 Respecto a la Guía, Joaquim Miró ha destacado que es una publicación que define los tipos de riesgo a los que se enfrenta un autónomo, así como las personas o elementos de su negocio que debe proteger. En concreto, en relación a su naturaleza los riesgos se agrupan en dos grandes categorías:

  • De negocio. Directamente relacionados con las actividades empresariales y pueden dar lugar a pérdidas o beneficios.
  • Accidentales (o puros). Puede tratarse de un incendio, robo o accidente laboral y solo dan lugar a pérdidas.

Analizados en relación al daño que producen, el autónomo está expuesto a:

  • Riesgos sobre las personas. Se refieren, fundamentalmente, a los accidentes en el trabajo y las enfermedades profesionales.
  • Riesgos sobre el patrimonio. Afectan a los activos materiales e inmateriales que posee la empresa: los inmuebles, el mobiliario, la maquinaria, las materias primas, etc.
  • Riesgos sobre la responsabilidad. Son obligaciones derivadas de reclamaciones por daños ocasionados a terceros perjudicados.
  • Riesgos sobre los ingresos. Son aquellos que afectan a los resultados de gestión derivados de la posible paralización de la actividad empresarial.

En este sentido, la Guía aconseja para el autónomo protegerse frente a  todos estos riesgos que, si no se gestionan adecuadamente, pueden poner en peligro la existencia de cualquier empresa.

El documento aporta tablas y casos prácticos como, por ejemplo, un test de nivel de protección frente al robo o una tabla que clarifica las pensiones medias que recibe el autónomo ante contingencias como jubilación, viudedad, incapacidad, etc.

La Guía incluye 10 recomendaciones para reducir los riesgos relacionados con la actividad de estos profesionales:

  • Prevenir
  • Asegurar
  • Analizar
  • Asesorarse
  • Resolver
  • Archivar
  • Actualizar
  • Contactar
  • Actuar
  • Confiar

El documento forma parte de la colección de Guías Divulgativas que Fundación MAPFRE viene editando y puedes descargarlo de forma gratuita en este enlace.