Imágenes: Paolo Gasparini. La mirada sobre el mundo, Los Ángeles, 1997. Plata en gelatina Colecciones Fundación MAPFRE © Paolo Gasparini
Gunnlöð Jóna Rúnarsdóttir, serie Obscure Presence, 2018-2020 © Gunnlöð Jóna Rúnarsdóttir

Dossier Paolo Gasparini
Imágenes 1 Paolo Gasparini
Imágenes 2 Paolo Gasparini

Dossier KBr Flama 21
Imágenes 1 KBr Flama 21
Imágenes 2 KBr Flama 21

En el Espacio 2 puede visitarse la exposición KBr Flama 21, un proyecto que nace con el objetivo de apoyar la creación emergente y a las nuevas generaciones de fotógrafos que inician su trayectoria profesional tras haberse formado en escuelas de fotografía de Barcelona.

Fundación MAPFRE ha presentado hoy, 28 de septiembre, en Barcelona, las exposiciones Paolo Gasparini. Campo de imágenes y KBr Flama 21, que podrán visitarse desde el 30 de septiembre hasta el 16 de enero en el centro de fotografía KBr, en la Avenida del Litoral, 30, Barcelona.

PAOLO GASPARINI

Paolo Gasparini (Gorizia, Italia, 1934) emigró a Caracas en 1954, siguiendo un éxodo voluntario familiar. Allí se encontraba parte de su familia y, en concreto, su hermano Graziano, entonces ya un reputado arquitecto que le regaló su primera cámara a los diecisiete años.

Con el fin de evadir el servicio militar, a los veinte años se instala en Venezuela de forma definitiva e inicia una intensa actividad como fotógrafo de construcciones arquitectónicas al tiempo que captura imágenes de los arrabales de la capital. Pronto comienza a trabajar para proyectos de la Unesco, en paralelo a su obra más personal, que desarrolla en Venezuela y Cuba. Fruto de este trabajo, se publica en México el libro Para verte mejor, América Latina (1972), considerado como uno de los fotolibros más emblemáticos de la historia.  En las dos últimas décadas ha viajado intensamente por Europa y América Latina completando series sobre temas abiertos anteriormente al tiempo que  ha realizado numerosas exposiciones en torno a sus fotografías y sobre sus libros, unos veinte publicados hasta la fecha.

Paolo Gasparini es el fotógrafo que mejor ha retratado las tensiones y contradicciones culturales del continente sudamericano. Sus imágenes transmiten la dura realidad social que ha enfrentado una región cuya autenticidad cultural es incuestionable y en donde pasado y tradición local dialogan con una torpe modernidad impuesta. Gasparini crea una obra con un lenguaje visual propio que parece manifestar siempre una crítica a la sociedad de consumo, al tiempo que revela una cierta obsesión por el modo que tiene el marketing y la publicidad de seducirnos.

Sus obras permiten comprender no solo las diferencias entre Europa y el continente latinoamericano, sino las diversidades que ofrece este último, desde México hasta el sur de los Andes. Como señala la comisaria de la muestra, María Wills: “Las fotografías de Gasparini reflexionan sobre los efectos de décadas de migraciones políticas en los siglos XX y XXI: de europeos a América, como causa de la Segunda Guerra Mundial, de cubanos a España y Estados Unidos, de ecuatorianos a España y, más recientemente, del éxodo masivo de venezolanos a Colombia. Generaciones y generaciones marcadas por exilios voluntarios y forzados no pueden sino hacernos pensar sobre la ambivalencia de la identidad”.

El recorrido expositivo está dividido en dieciséis secciones que recogen los proyectos más relevantes del artista a lo largo de más de seis décadas de trabajo, y hace hincapié en sus fotolibros, que el artista reconoce como un medio de expresión equiparable, en importancia, a sus fotografías.

Con motivo de la exposición, mañana, 29 de septiembre, a las 19.00 horas, Paolo Gasparini, la comisaria de la exposición, María Wills, y el historiador de la fotografía Horacio Fernández conversarán, entre otros temas, sobre la trayectoria del artista, los principales aspectos de su obra o el sentido de la antología que se ofrece en Campo de imágenes.

Una triple mirada que profundiza en el conocimiento de éste excepcional cronista respecto a las tensiones y contradicciones sociales y culturales del continente sudamericano y, en definitiva, de nuestro tiempo.

Además, el 5 de octubre comenzará el ciclo de conferencias “La fotografía habla de revoluciones”. Bajo la dirección de la historiadora de la fotografía Laura Terré (Universidad de Barcelona), el ciclo contará con la participación de Mathilde Larrère; Nicolas Liucci-Goutnikov; Andrés Antebi; Robert Pledge; Leigh Raiford; Paul F. Goldsmith; Pepe Baeza; Cristina Vives; Pilar Aymerich, Judith Prat e Isabel Segura; Susan Meiselas; y Samuel Aranda y Anna Surinyach.

KBr FLAMA 21

Fundación MAPFRE consciente de la importancia de crear un puente entre el ámbito académico y la vida profesional de los fotógrafos, ha puesto en marcha el proyecto KBr Flama, con la imprescindible colaboración de cuatro entidades barcelonesas comprometidas con la docencia y los estudios de fotografía: Elisava, Facultad de Diseño e Ingeniería de Barcelona, Grisart, Idep Barcelona e IEFC.

En esta primera edición, las cuatro fotógrafas seleccionadas han sido Laura Gálvez-Rhein (Fráncfort del Meno, 1998), Blanca Munt (Barcelona, 1997), Gael del Río (Barcelona, 1990) y Gunnlöð Jóna Rúnarsdóttir (Reikiavik, 1992). Sus proyectos fueron elegidos a través de un proceso de visionado a cargo de profesionales vinculados a la fotografía de la talla de Marta Gili, Sergio Mah, Ramón Reverté y Arianna Rinaldo. Todos los trabajos nos conducen, de una manera muy personal, a distintas realidades cimentadas en el recuerdo del pasado o en aspectos de la identidad colectiva.

En el primer caso, Gael del Río y Laura Gálvez-Rhein encuentran en figuras familiares (padre y abuelo, respectivamente), un motivo para desplegar sus biografías. Gael del Río nos presenta su proceso de duelo por la ausencia de su padre a través de una combinación sutil y subjetiva entre los grabados de su progenitor y sus propias fotografías. Laura Gálvez-Rhein, realiza un reportaje con el que rememora, a través de la infancia de su abuelo Wolfgang, las vicisitudes de aquel niño que vivió durante la Segunda Guerra Mundial, pero no sólo su trauma, sino el de toda una generación conocida como Kriegskinder (niños de la guerra) silenciados por la cultura de la memoria alemana.

En el segundo caso, Gunnlöð Jóna Rúnarsdóttir y Blanca Munt se fijan en esas historias colectivas que conforman distintas realidades. Gunnlöð Jóna Rúnarsdóttir se sumerge en la creencia popular de los islandeses en los fantasmas, elfos y los huldufólk (gente oculta) para componer un retrato onírico, multifacético y contemporáneo de su país. Por su parte, Blanca Munt pone su mirada en la realidad cotidiana de su barrio, con un claro interés antropológico, para revelar algunos de los mecanismos que identifican a la sociedad contemporánea, marcada por el control y el miedo.