Fundación MAPFRE presenta en Valladolid un programa educativo para que los escolares, de entre 11 y 16 años, aprendan a usar las nuevas tecnologías de forma controlada y segura y eviten desarrollar “tecnoadicciones”

Fundación MAPFRE ha dado a conocer hoy en el Colegio Ignacio Martín Baró en Valladolid, el programa educativo “ControlaTIC”, una campaña que lleva a cabo en colaboración con la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León , y que facilitará a cerca de 12.500 escolares de 90 colegios de la Comunidad, los conocimientos y las herramientas apropiadas para que sean conscientes de que hay que utilizar las nuevas tecnologías de forma responsable, controlada y segura.
Durante el acto ha participado S.A.R., la Infanta Elena, directora de Proyectos de Fundación MAPFRE, quien ha destacado que “el mundo actual, y cada vez más el de los adolescentes, además de ser real es también virtual”, motivo, ha indicado, por el que es necesario enseñarles a vivir en la red. “Para ello las familias y los docentes necesitamos tener conocimientos que nos permitan detectar y dar respuesta a las conductas inadecuadas, que es en definitiva el objetivo de ControlaTIC”. En este sentido, la directora de Proyectos de Fundación MAPFRE ha hecho hincapié, además, que “la prevención y la educación son el mejor camino para mejorar el bienestar de la sociedad”.
Fundación MAPRE desarrollará talleres prácticos en este y otros centros educativos, donde psicólogos y expertos en la materia les ayudarán a evaluar su situación, identificar señales de alarma, qué hacer ante un problema, cómo ayudar a un amigo que está enganchado y cómo resolver situaciones conflictivas en la Red.
Preguntas como ¿eres capaz de salir de casa sin el móvil? ¿lo desconectas para estudiar? ¿cuántas aplicaciones usas a diario? ¿crees que deberías utilizar menos la mensajería instantánea, las redes sociales e Internet? son algunas sobre las que reflexionarán los escolares de estos centros, con edades comprendidas entre los 11 y 16 años, con el fin de que conozcan si usan las nuevas tecnologías de forma responsable, sin que interfiera en su vida familiar, escolar y social, o si abusan de ellas o son adictos.
En esta línea, les explicarán que cuando la utilización de Internet genera complicaciones en los estudios o en las relaciones sociales por un uso excesivo o nocivo, es muy probable que se produzca una situación de abuso. Si además necesitan estar conectados durante más tiempo para sentirse satisfechos, dejan de lado sus obligaciones para estar conectados, prefieren las “ciber-relaciones” a las relaciones personales y mienten en relación al tiempo y la frecuencia con la que se conectan, entonces es muy posible que sean personas adictas que necesitan ayuda.
Para poner freno a este tipo de conductas, Fundación MAPFRE también distribuirá guías didácticas para profesores y familias, en las que se establecen las pautas necesarias para tratar estos síntomas, evitar riesgos futuros y reducir el nivel de dependencia de los jóvenes con el móvil, las tabletas, el ordenador y los videojuegos, entre otros aparatos.
Las guías recomiendan a los profesores que estén pendientes de si sus alumnos disminuyen el rendimiento escolar, dan muestras de cansancio físico por no haber dormido lo suficiente y sufren cambios importantes en sus relaciones personales y en su comportamiento, situaciones en las que se aconseja hablar con ellos para transmitirles su preocupación, conocer si el alumno es consciente del problema y si está dispuesto a dejarse ayudar.
En este sentido, al ser una responsabilidad de padres y educadores, se les aconseja además que deben mostrarse firmes en todo momento ante la necesidad de que los padres deben conocer el alcance del problema para que puedan ayudar, ya que son ellos los que podrán aconsejar al menor acerca de cómo organizar su tiempo libre e incluso facilitarle la posibilidad de ponerse en manos de un especialista.
También sugieren a los padres fijar unas normas de uso concretas que estén lo más consensuadas posibles; limitar el tiempo que los menores dedican a las nuevas tecnologías, estableciendo lugares abiertos y comunes y tiempos limitados (no superiores a las dos horas al día) para utilizarlos; supervisar el uso, especialmente hasta que los menores tengan 12 años; y evitar que utilicen el ordenador y el móvil para rellenar tiempos muertos y antes de cumplir con sus responsabilidades.
Los expertos advierten, además, que los padres deben explicar a sus hijos el riesgo de ponerse en contacto con desconocidos a través de la Red y enseñarles a proteger su privacidad, dejándoles claro los riesgos que conlleva compartir con desconocidos datos de carácter personal como fotografías o la dirección del domicilio, por ejemplo.

Para más información: www.fundacionmapfre.org