Según el Informe ‘Programas de alimentación y estilos de vida en las empresas españolas’ presentado por Fundación MAPFRE, conjuntamente con la Universidad CEU San Pablo, y la colaboración de Mi Empresa Es Saludable.

 

Madrid, 8 de octubre de 2021. La alimentación es un factor clave que afecta a la salud y es necesario adaptarla a la vida laboral para mejorar el rendimiento, reducir la fatiga, el absentismo, el presentismo de los trabajadores y optimizar la productividad. Para concienciar sobre la importancia de la alimentación en el ámbito laboral, especialmente en España, donde una buena parte de la actividad laboral gravita en torno a los horarios de las comidas y pausas, la Universidad CEU San Pablo y la Fundación MAPFRE han presentado los resultados del Estudio ‘Programas de alimentación y estilos de vida en las empresas españolas’.

El análisis se ha elaborado desde el Área de Nutrición y Bromatología de la Universidad CEU San Pablo y ha sido coordinado por el catedrático Gregorio Varela Moreiras, junto a las profesoras María Achón, Elena Alonso Aperte, Alejandra Carretero y Ángela García.

Los resultados muestran que las empresas evaluadas refieren un marcado compromiso y proactividad en la promoción de la salud en el ámbito laboral. Sin embargo, este estudio califica de mejorables las estrategias y los planes específicos enfocados a promocionar la salud alimentaria-nutricional, si bien hay notables diferencias dependiendo del tamaño de empresa, con una mejor puntuación en general en las consideradas “grandes”. No obstante, los autores han detectado una creciente sensibilidad empresarial en la búsqueda de la mejora de la salud de los trabajadores, que los expertos esperan que se concrete en más y mejores acciones, entre otras la incorporación de profesionales especialistas, como los dietistas-nutricionistas; que contribuyan finalmente a mejorar su estado nutricional y, por tanto, su productividad y rendimiento laboral, junto con una mejor calidad de vida. Los autores también destacan en positivo los resultados obtenidos en cuanto a la variedad de menús ofertados en el comedor, la presencia de opciones para alergias e intolerancias, veganas, o “healthy”. Igualmente, la evolución en la oferta en las máquinas vending es positiva, con presencia habitual de agua, fruta, frutos secos, y algunas verduras. Y debe destacarse también la muy elevada proporción de empresas que proporcionan gratuitamente dispensadores de agua, y de manera creciente de fruta, también de manera gratuita. Se han analizado las políticas de sostenibilidad: más de un 50% las han implementado ya, especialmente, reducir desperdicios en el comedor, reducir el uso de plásticos en vajilla, utilizar botellas de vidrio / tazas reutilizables, y disponer de un sistema de reciclado de desperdicios en las zonas habilitadas para comer.

Según se recoge también en el estudio, un 66% de las empresas ofertan a sus trabajadores algún tipo de formación sobre hábitos alimentarios saludables. Estos cursos suelen ser de carácter voluntario (47%) y la participación media es de un 44% de los trabajadores.

En el estudio también se analizan las políticas de promoción de actividad física, y como se ejecutan, encontrándose que sólo las tienen implementadas algo más del 40% de las empresas participantes. Un margen de mejora importante se refiere a promover por parte de las empresas el ir andando o en bicicleta al trabajo.

Este estudio recoge también la actuación de las empresas durante la crisis del COVID-19. Así, un 55,6% de las grandes empresas participantes en el estudio tenían certificación como espacio COVID-protegido, y un 44,4% de las medianas. Las pequeñas y microempresas refirieron tener esta certificación en un 11,1% y 14,3% de los casos, respectivamente.

Según se puede ver en el informe, durante el confinamiento, la mayoría de las empresas ofertaron consejos generales de salud, e incluso tímidas recomendaciones sobre seguridad alimentaria y nutrición. Asimismo, recogieron que las empresas de gran tamaño, además, realizaron formación en hábitos saludables, tanto en el ámbito específico de la alimentación, como de la promoción de la actividad física.

Las adaptaciones concretas más comunes tras el confinamiento están relacionadas con la zona de la empresa destinada para comer; en la mayoría de las empresas (63%) se ha optado por ampliar la zona de comida para los trabajadores. En cuanto a la actividad física, la medida más habitual ha sido el cierre de las instalaciones deportivas.

Dicho estudio ha contado con una muestra de más de 70 empresas de diferente tipología y tamaño, y ha perseguido analizar aspectos relacionados con la alimentación y nutrición en el entorno laboral en España; la organización, estructura y estrategias empresariales para la promoción de una alimentación saludable y un estilo de vida activo de los trabajadores; y las principales medidas relacionadas con el bienestar alimentario y nutricional de los trabajadores a partir de la pandemia originada por COVID-19 en el entorno laboral.

En la presentación del informe, que tuvo lugar ayer en Madrid, participaron el coordinador de la investigación y catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad CEU San Pablo, Gregorio Varela Moreiras, el director de Promoción de la Salud de la  Fundación MAPFRE, Antonio Guzmán, la especialista en  Relaciones Institucionales de NESTLE, Carolina Muro, la gerente corporativo en la Dirección de Seguridad y Salud de SACYR, Ángel Prieto Nodal y el coordinador de Seguridad y Salud en AECOM, Ángel Luis Gómez. El acto de presentación ha contado, además, con la colaboración y apoyo de “Mi Empresa Es Saludable”, y la participación en el mismo de su director, Adrián Díaz-Caneja.